Básicamente, el MTU (Maximum Transmission Unit) define el tamaño máximo que pueden tener los datos en capa 2 para un protocolo cualquiera. Lo que esto significa es que si por ejemplo una trama de datos excede el MTU, dicha trama deberá ser dividida en porciones más pequeñas para que pueda ser enviada por la red utilizando el protocolo subyacente. Dependiendo del protocolo, el MTU puede estar prefijado o definirse al momento de la conexión. Por ejemplo, el MTU para Ethernet es de 1500 bytes.

Ahora bien, la pregunta que surge muchas veces es si conviene un MTU grande o uno pequeño y la respuesta está asociada en general al tipo de medio con el que se cuente, aunque es importante primero entender las ventajas y desventajas en casa caso. Un MTU grande suele ser más eficiente debido a que puede llevar gran cantidad de datos de usuario, haciendo que el porcentaje de overhead (dado por los diferentes encabezados) sea menor. A su vez, para igual cantidad de datos, un MTU mayor implica menos tramas lo que también redunda en eficiencia, debido a que los dispositivos intermedios deben interactuar con menos paquetes. Por otro lado, existen dos desventajas principales asociadas a MTU muy grandes; una de ellas es que si en una de las tramas se detecta un error se descarta toda la trama, siendo entonces mayor el tiempo y el ancho de banda que se desperdician; la otra es que el enlace que transmite tramas grandes puede verse ocupado durante bastante tiempo, lo que implicaría retrasar otros datos de usuario, deteriorando la calidad del servicio.

Entonces y básicamente, el tamaño del MTU suele derivarse de la velocidad del enlace y la confiabilidad del mismo, dado que por ejemplo en un enlace con mucha tendencia a errores es poco eficiente un MTU grande, mientras que resulta ideal en enlaces confiables y rápidos.